miércoles, 22 de septiembre de 2010

BENDITA TÚ (A LA MEMORIA DE MI SEÑORA MADRE)


BENDITA TÚ

Bendita tú, que con amor regaste
mis emociones, y con alegría,
tantas cosas hermosas me enseñaste
que aunque quiera olvidarlas no podría,
pues de virtudes mi vivir llenaste
y formaste mi temple, madre mía.

Bendita tú, que por mi bien calmaste
de mis desdichas mi actitud incierta.
Un mundo de ternuras me obsequiaste
cuidando de mi vida, siempre alerta
y del mal con tus manos me apartaste.
¡Cómo me duele madre, que estés muerta!

¡Muerta!!!

No… ¡Jamás has de morir, madre adorada
porque en mi corazón que te ama tanto!
Palpita tu existencia acrisolada
en un misterio de sublime encanto,
ciñéndote a mi vida… acostumbrada
a ver mis ojos sonreír con llanto.

¡Jamás has de morir tenlo por cierto!
Y siempre madre seguirás en calma
como una rosa que en feliz concierto
arrulla los espacios de mi alma.
Pues si dormido estoy, o estoy despierto,
siento que tu ternura, en mi se ensalma.

Más cuando muera yo, ¡madre querida!
Has de seguir viviendo en los alcores
de tu prole adorada y florecida
en el manso jardín de tus amores,
y en sus rosas también que frutecidas
te llevarán sonriendo en sus candores.

Adamis Alonso Barrios León
Maracaibo – Venezuela
Sábado, 09 de mayo de 2.010.
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