miércoles, 22 de septiembre de 2010

TIERRA MADRE (DÉCIMAS A MARACAIBO, MI CIUDAD NATAL)



TIERRA MADRE
(DÉCIMAS)

Se va meciendo la palma
con la brisa deliciosa
y en la noche silenciosa
vuela en sus coplas mi alma.
Mi verso raudo se ensalma
con el místico celaje,
y deja sobre el follaje
de mi tierra Marabina
una dulce sonatina
que va alegrando el paisaje.

Llega a la orilla el oleaje
de mi lago, y sus ondinas
cantan como golondrinas
décimas de mi linaje.
Y van dejando un mensaje
de armoniosa sutileza,
que resalta la belleza
de mi tierra prodigiosa,
donde una virgen piadosa
es centro de su grandeza.

Tierra Madre, fortaleza
de mi pasión más sentida.
Tierra Santa frutecida
en abundante riqueza.
Tierra de casta nobleza
madre tierra enternecida
donde a la luz de la vida
me trajo por suerte Dios
la misma fecha en que vos
naciste tierra florida.

Sois la cuna florecida
de mis ancestros lejanos,
de mis padres, mis hermanos
y de mi prole querida.
Sois canción adormecida
en labios de trovadores,
nido sois de mis amores
y de mi existencia orgullo
que crese en sutil arrullo
al sol de tus resplandores.

En tonos multicolores
me place ver tus escuelas,
tus niños que en acuarelas
son ramilletes de flores.
Y ver a los forjadores
maestros por convicción,
formarles el corazón,
también el entendimiento,
para que sean portento
de nuestra amada Nación.

¡Tierra madre! en la emoción
de esta noche majestuosa,
vuela mi verso y mi prosa
con singular devoción.
Para con mi inspiración
y de mi cuatro el cordaje,
mover del lago su oleaje
y con espumas divinas
en décimas decembrinas
bañar de amor tu paisaje.

Tierra del alma hoy te traje
diez estrofas de mi lira,
con las que acuña mi vida
el verso en su aprendizaje.
Para rendirte homenaje
y ofrendarte reverencia,
desde mi humana conciencia
en la que dispuso Dios,
que siempre te cante a vos
con especial deferencia.

Me asalta la complacencia
cuando en mi verso destellas,
y a la luz de tus estrellas
se hace mayor mi insistencia,
de tenerte en preferencia
tierra madre y consentida,
para sentir que mi vida
está siempre unida a vos
y que cantando los dos
lucís más embellecida.

¡Oh Tierra! Hermosa y florida
cuna de libertadores,
de poetas y cantores
y de gaiteros nutrida.
Cuando se pague mi vida
y ya jamás pueda verte
sin resignarme a perderte
pediré a la Providencia
que donde esté, mi conciencia
nunca deje de quererte.

Si tu celaje a mi muerte
se oscurece entristecido
y en tu cielo resentido
crepita un rayo en su fuerte.
No olvidéis que he de tenerte
en mi alma como un anclaje
y en tu místico paisaje
de majestuosa belleza
vivirá la sutileza
de mi verso y su linaje.

Adamis Barrios
Maracaibo – Venezuela
Viernes, 11 de diciembre de 2009
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